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El estrés puede ser positivo, porque nos ayuda a sentirnos más resistentes y a actuar cuando lo necesitamos. Sin embargo, si se mantiene durante períodos largos, puede ser una carga adicional agotadora en un momento ya difícil. Comprender el estrés y el cáncer y desarrollar tu propia manera de gestionarlos, te ayudará a sentirte mejor y a concentrar tus energías en aquello que tú elijas. Y es importante aprender a gestionar el estrés y el cáncer combinados.

Convivir con el cáncer puede provocar altos niveles de estrés. Aquí encontrarás información sobre el estrés y el cáncer y sobre cómo Kālida puede ayudarte a crear tu “kit de herramientas” para afrontarlo y a aliviar el estrés mientras se convive con el cáncer.
El estrés es la forma en que tu cuerpo responde a circunstancias retadoras. En momentos de estrés, el cuerpo libera sustancias químicas – cortisol, adrenalina- para darle un impulso de energía, aumentar la capacidad de recuperación o ayudar a controlar las emociones durante un momento difícil. Esto puede ser realmente útil a corto plazo, sin embargo, a largo plazo, estas sustancias químicas pueden llegar a tener efectos adversos.
Si estás estresado, seguramente puedas experimentar tus emociones mucho más intensamente de lo habitual. Puedes tener momentos de llanto, sentirte irritable, tener sentimientos que no puedes controlar o puedes sentirte desapegado e insensible. Gestionar el estrés mientras se convive con el cáncer es una tarea fundamental para el bienestar emocional de los pacientes y de sus familiares.
El estrés también puede desencadenar síntomas físicos que incluyen dolores de cabeza, síntomas de intestino irritable y erupciones cutáneas. Es posible que no puedas comer o dormir, sentirse mal o tener resfriados frecuentes, ya que el estrés puede reducir tu resistencia a las infecciones.
Las personas muestran estrés de diferentes maneras y los efectos pueden acumularse lentamente con el tiempo. Esto significa que puede ser difícil notar signos de estrés a largo plazo y la presión adicional que éstos causan.
Algunos factores que se suman al estrés en las personas con cáncer y sus familias son:
El cáncer suele traer consigo nuevas exigencias, que hacen que las estrategias habituales para gestionar el estrés parezcan inadecuadas para la intensidad de tus emociones. Probablemente te sientas presionado para encontrar nuevas formas de comunicar tus propios sentimientos o de escuchar los de las personas más cercanas a ti.
Es posible que debas responder a las preocupaciones y miedos de otras personas, por ejemplo: que te digan «debes mantener una actitud positiva», personas que intentan evitarte… y aquellos que quieren que compartas todos los detalles.
El estrés también puede aparecer cuando finalizas el tratamiento. Durante el mismo, la mayor parte de tu tiempo y energía se concentra en tu tratamiento y en tu salud. Es solo cuando la crisis inmediata termina y estás tratando de adaptarte a tu vida después del cáncer que sientes el estrés.
Gestionar el estrés incluye controlar tus pensamientos, emociones, preocupaciones y cómo tratar con los problemas. También puede implicar hacer cambios y recuperar el control de otras áreas de tu vida, por ejemplo, mediante el ejercicio y una dieta equilibrada. A continuación, encontrarás 8 consejos para gestionar mejor el estrés y el cáncer:
En Kālida realizamos el curso gratuito de seis semanas “Vivir bien con Estrés” para cualquier persona afectada por cáncer. También ofrecemos sesiones grupales de relajación, cursos de mindfulness y clases de ejercicios suaves como yoga y marcha nórdica. Todos ellos especializados en aliviar el estrés mientras se convive con el cáncer.
Aquí podemos ayudarte a crear tu propio “kit de herramientas para el control del estrés”. Pásate.
Contenido elaborado por el equipo de profesionales de la red internacional Maggie’s, de la que Kālida forma parte.